lunes, 21 de abril de 2014

Puta Flor (ilustración por R. Moraless)



Sobre las cabelleras sucias, desaliñadas y grasosas de media docena de niños emerge una figura poco común para el local de maquinitas de doña luchita: Vicente, el hijo adolescente del limonero frente a la maquinita casino, su camisa de cuadros bien planchada, su rigido peinado casi tan brillante como sus zapatos y su perfume Paris Hilton habían terminado con la concentración de casi todos , solo Felipe, al fondo en king of fighters siguió en lo suyo. Vicente cambió un billete de veinte, una de cinco y preguntó a los curiosos mugrosos ¿quién de ustedes se siente con suerte? dijo mientras extendía la mano con una moneda de peso, yo mero dijo jorge después de arrebatar la moneda, ey ey si te sacas algo me das la mitad, necesito dinero, tu pones la suerte y yo el dinero, dividimos las ganancias ¿arre? arre. El tragamonedas hizo lo suyo, no hubo premio. Vicente estaba ahí por tres razones, una mujer, una superstición y su terquedad. Le dijeron que hiciera la cosa de la flor para saber si Rosario lo quería y lo hizo, me quiere, no me quiere y así hasta que solo quedaban dos pétalos, me quiere y... ya solo le quedaba un pétalo, era terco y se le ocurrió que debía existir una manera de engañar a la suerte, pegar otro pétalo para cambiar el resultado final, la guardó en el congelador y fue a preguntarle al mayordomo de las huertas de limón cómo se podría hacer eso, si quieres pegar algo hijo, lo mejor siempre será pegaduro, ese día el mayordomo original se había enfermado y fue a cuidar su gemelo el zapatero, ¿me podría prestar unas gotas? uh hijo será hasta mañana porque por aquí no tengo, uh don lo ocupo para orita, uh hijo pues no te puedo ayudar, uh don y ¿cuanto cuesta? ¿donde la venden? treinta pesos la lata más chica, la venden por la calle roja antes de llegar al caballito del lado izquierdo ¿me podría prestar los 30 pesos don? el domingo le doy cincuenta cuando mi papá me de mi domingo lo de esta semana ya me lo gasté en... otras cosas (se lo había gastado en polvos picapica especiales que ademas de picar mucho daban gripe, un accidente hizo que en lugar de bulear a sus compañeros cayeran en la sopa del mayordomo original) solo tengo veinticinto hijo, me gasté toda la quincena en una medicina muy cara para mi hermano, los agarró y se fue corriendo a la ferretería para ver si le alcanzaba, cuesta treintaicinco amigo, chinga... dijo mientras junto a él un señor le preguntaba a su hijo ¿de donde sacaste todas esas monedas? del casino papá, el de doña luchita, no lo vayas a gastar todo en canicas si ya sabes que eres rependejo y te las ganan todas en una tarde, Vicente había escuchado del casino pero nunca había ido, le preguntó la dirección al hijo y volvió a correr. Después de darle la moneda a Jorge y perder Vicente dio oportunidad al resto de los chicos, nadie ganaba, mientras la maquina tragaba sus monedas Vicente repetía que ella debía quererlo, que el la quería tanto, pero no mencionaba su nombre, cuando le quedaban cuatro pesos Adrian se ganó catorce y le dio siete a Vicente, aun así los once se fueron como agua y no le devolvieron nada. "Chingaste a tu madre Rugal" gritó al fondo Felipe, su felicidad contrastaba con la tristeza de Vicente quien dijo en voz alta "¿Y ahora cómo haré para que Rosario me quiera? Felipe volteó sorprendido ¿Rosario? ¿Todo esto es por mi hermana Chayito? Tu debes ser el Vic que dice que la molesta todo el tiempo, tiene novio wei y está bien enamorada de él, no pierdas el tiempo con ella. En ese momento en la casa de Vicente adentro del congelador se le caía el último pétalo a la flor. Puta flor, dijo Vicente.